El urbanismo, el gran obstáculo para el desarrollo de la fotovoltaica a gran escala
Los proyectos de almacenamiento hibridado con energías renovables – es decir, aquellos que combinan fuentes como la solar o eólica con sistemas de almacenamiento energético, especialmente baterías – están cobrando cada vez más protagonismo en la transición energética. Esta hibridación permite una mayor flexibilidad, una integración más eficiente de las renovables en la red y una mayor estabilidad del sistema eléctrico. Sin embargo, a pesar de sus beneficios técnicos y ambientales, estos proyectos se enfrentan a importantes barreras reguladoras que obstaculizan su desarrollo e implementación a gran escala.
Cuando hablamos de almacenamiento energético, una de las principales barreras es la ausencia de una normativa clara y específica que regule los proyectos híbridos. En muchos casos, la legislación energética ha sido diseñada en torno a modelos tradicionales de generación y no contempla adecuadamente la integración de tecnologías de almacenamiento junto con generación renovable en una misma planta. Esto genera incertidumbre legal y dificulta la planificación y la financiación de los proyectos, ya que los desarrolladores no tienen seguridad sobre los requisitos, beneficios fiscales o compensaciones económicas que aplicarán.
El almacenamiento energético, especialmente mediante baterías, carece en muchas comunidades de una definición jurídica clara. Esto provoca confusión respecto a su clasificación: ¿es generación, consumo, o una actividad independiente? La respuesta a esta pregunta afecta de manera directa a la forma en que los proyectos híbridos deben conectarse a la red, cómo son gravados (por ejemplo, si se les aplica doble peaje por cargar y descargar energía), y qué tipo de licencias o autorizaciones
necesitan. Esta ambigüedad regulatoria retrasa los proyectos e incrementa sus costos administrativos. En este sentido, José Donoso, director de UNEF, considera que «es necesario que avancemos en un ordenamiento jurídico que comprenda la realidad y el potencial del almacenamiento. En ese caso, es necesario eliminar la doble imposición que se paga cuando entra energía a una batería y la que se vuelve a pagar cuando sale de ella y se inserta en el sistema. Lo mismo sucede con el sistema de avales para la energía que compras y que vendes; esto supone una barrera para el avance de los proyectos». El director general de UNEF, incide en que «la hibridación debe ser una prioridad dentro de los proyectos de almacenamiento, tanto en las instalaciones ya existentes, que tienen una superficie aprovechable, como en los nuevos desarrollos fotovoltaicos, que cobran mayor sentido con una unidad de hibridación. Pero justo en esto se nos plantea una barrera. A las plantas que se acercan a los 50 MW de potencia se les suma la potencia de las baterías y pueden superar el límite establecido para las autorizaciones de carácter autonómico, y que tienen que iniciar el proceso de permisos de carácter nacional, lo que hace más compleja la dinámica para las plantas».
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