BNZ ha anunciado la firma de su primer vPPA (virtual power purchase agreement) multinacional. El acuerdo, firmado con Kimberly-Clark (KC), uno de los principales productores mundiales de productos para la higiene y el cuidado personal, prevé el suministro de electricidad renovable en España e Italia.
El acuerdo permitirá la construcción de una nueva planta fotovoltaica en España, Santa Catalina (Andalucía), que, junto con las dos instalaciones en Italia – Camposcala y Rinaldone en Lacio – generará un total de 164 GWh de electricidad renovable al año. Esta producción cubrirá más del 40 % del consumo energético de las plantas de producción de Kimberly-Clark en Alemania, España, Italia, Francia y República Checa, abasteciendo a marcas como Kleenex, Scottex, Scott, WypAll, Page y Hakle.
Rodrigo López, Head of Revenues de BNZ, declaró: «Este PPA multinacional firmado con un cliente industrial líder y comprometido con la sostenibilidad representa un hito significativo para BNZ. Al mismo tiempo, refleja una tendencia creciente: cada vez más empresas eligen contratos a largo plazo que no solo garantizan estabilidad energética, sino que también refuerzan la responsabilidad de construir un mundo más sostenible».
Oriol Margó, Sustainability Leader de Kimberly-Clark, añadió: «La colaboración con BNZ es un nuevo ejemplo de nuestro compromiso con la descarbonización. La producción de energía renovable de las nuevas plantas solares será equivalente a más del 40 % de la electricidad total consumida por nuestras instalaciones europeas. A través de estos proyectos, aumentaremos la cantidad de electricidad renovable disponible en las redes, beneficiando también a las comunidades locales».
Los nuevos vPPA representan un paso estratégico para BNZ, que sigue fortaleciendo su presencia en el mercado europeo de energías renovables. La empresa prevé desarrollar una cartera de más de 1,7 GW de energía renovable en Europa en los próximos años, con un plan estratégico que incluye la finalización de sus proyectos en España, Italia y Portugal, así como la exploración de nuevas oportunidades de diversificación geográfica y tecnológica.
Para Kimberly-Clark, esta asociación supone un avance más en su compromiso global de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero de alcance 1 y 2 en un 50 % para 2030, en comparación con los niveles de 2015, contribuyendo a la transición hacia un futuro más sostenible.